15 desafíos espirituales para el 2026
- Yonathan Lara
- 31 dic 2025
- 5 Min. de lectura
Discernimiento, firmeza y esperanza en un año que exigirá madurez
Hay años que simplemente pasan. Y hay años que forman. Años que sacuden, años que purifican, años que redefinen prioridades. Todo indica que 2026 será uno de esos años. No un año ligero. No un año superficial. No un año sencillo. Pero tampoco será un año caótico para quienes están afirmados en Cristo.
La historia bíblica confirma que los tiempos de mayor presión siempre han sido oportunidades de mayor revelación. Dios no desperdicia ninguna temporada; la transforma en terreno fértil para quienes saben mirar desde Su perspectiva.
Por eso, este no es un listado de predicciones ni un pronóstico apocalíptico.
Es una lectura espiritual del tiempo.
Es un llamado pastoral al discernimiento.
Es una invitación bíblica a caminar “con sabiduría, aprovechando bien el tiempo” (Efesios 5:15–16).
Estos 15 desafíos son también 15 puertas que Dios abre para madurarnos, afirmarnos y llevarnos más profundo en Él.
1. Permanecer en la Palabra en un año de confusión informativa
2026 será un año ruidoso. El mundo seguirá produciendo información a una velocidad que el alma humana no puede procesar. Discursos, análisis, titulares, rumores, “expertos”, narrativas globales… una avalancha constante. En un ambiente así, solo permanecerán firmes los que estén arraigados en la Escritura. Jesús oró: “Santifícalos en la verdad; tu palabra es la verdad” (Juan 17:17).Y Pablo advirtió: “Que nadie los engañe con argumentos capciosos” (Colosenses 2:4).
La única mente estable será aquella formada por la Palabra y no por la atmósfera emocional del momento.
2. Guardar el corazón en un clima emocional inestable
La ansiedad no será individual; será colectiva. El mundo entero vivirá bajo presión emocional.
Pero la paz no depende del clima, sino de Cristo:“Mi paz les dejo, mi paz les doy… no se la doy como la da el mundo” (Juan 14:27). Quien no guarde su corazón será arrastrado por los miedos de la época. Quien lo guarde, caminará en una estabilidad que el mundo no puede producir.
3. Recuperar la comunión en una cultura hiperindividualista
Todo lo que el mundo promueve es independencia, separación, “autosuficiencia emocional”. Pero el Reino nunca ha sido un proyecto individual. La Iglesia es el diseño de Dios para sostener fe, corregir rumbo, avivar esperanza. “Anímense unos a otros cada día… para que ninguno se endurezca” (Hebreos 3:13). En 2026, la Iglesia no será un evento. Será un refugio. No será una reunión. Será un sostén. No será un calendario. Será una familia espiritual.
4. Discernir ideologías disfrazadas de espiritualidad
Habrá discursos religiosos que no nacerán del Reino, sino de agendas humanas. Pablo advirtió que hay quienes “tienen apariencia de piedad, pero niegan su poder” (2 Timoteo 3:5).También dijo que vendrían enseñanzas “conforme a sus propios deseos” (2 Timoteo 4:3). El púlpito será tentado a convertirse en plataforma ideológica. Solo hay un lugar seguro: la centralidad absoluta de Cristo.
5. Sostener santidad sexual en una cultura de máxima corrupción moral
La confusión sexual continuará intensificándose. La pornografía seguirá capturando corazones. El relativismo moral se normalizará aún más. Pero para los hijos de Dios, el llamado sigue siendo innegociable:“Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1 Tesalonicenses 4:3). La santidad no será fruto de fuerza de voluntad, sino del poder de Aquel que nos llamó.
6. Buscar presencia, no solo emociones
La adoración será un campo en tensión. Más luces, más producción, más experiencia, más estética.
Pero Dios sigue buscando lo mismo desde el principio:“verdaderos adoradores… en espíritu y en verdad” (Juan 4:23). En 2026, la diferencia no estará en la música, sino en el altar interior. No en la emoción, sino en la presencia.
7. Resistir el evangelio de la autoexaltación
La cultura insistirá en mensajes como:“sé tu mejor versión”,“construye tu marca personal”,“hazte visible”,“promociónate”. Jesús dijo lo contrario:“El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame” (Marcos 8:34). El Reino no avanza con autoestima inflada, sino con corazones crucificados.
8. Formar convicción bíblica en la era del clip
Vivimos en la generación del contenido rápido. Frases virales. Videos cortos. Emociones instantáneas.
Pero la fe no se sostiene con inspiración pasajera.Se sostiene con doctrina sólida. Pablo dijo:“Proclama la palabra… porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina” (2 Timoteo 4:2–3). 2026 será un año para volver a estudiar, meditar, profundizar, escarbar.
9. Volver a la oración lenta en un año acelerado
El mundo valorará velocidad.Dios seguirá valorando encuentros. “Quédense quietos, y reconozcan que yo soy Dios” (Salmo 46:10). La oración no se puede hacer en automático. La presencia no se puede acelerar. Este será un año para orar despacio, escuchar mejor y detenerse más.
10. Vivir generosidad en medio de una economía incierta
Mientras la economía fluctúa, el Reino permanece. Jesús dijo claramente:“Busquen primero el Reino… y todo lo demás les será añadido” (Mateo 6:33). La generosidad no es una reacción al contexto, sino una respuesta al carácter de Dios.Y la mayordomía no se negocia con la inflación.
11. Cuidar el alma en medio del agotamiento cultural
El desgaste emocional será real. La saturación mental también. Pero la Escritura nos recuerda:
“Los que esperan en el Señor renovarán sus fuerzas” (Isaías 40:31). Este será un año para cuidar la interioridad: silencio, descanso espiritual, límites sanos, reposo en Cristo.
12. Discernir voces proféticas auténticas
Habrá muchas voces. Muchas.Y no todas serán del Espíritu. “Examinen todo; retengan lo bueno” (1 Tesalonicenses 5:21). La verdadera profecía tiene un sello inconfundible: revela a Cristo, no a los hombres. Si no conduce al Cordero, no proviene del Espíritu.
13. Caminar en obediencia cuando la conveniencia invite a retroceder
2026 traerá decisiones difíciles, caminos incómodos, obediencias costosas. Pero Jesús enseñó: “El que me ama, obedecerá mi palabra” (Juan 14:23). No habrá madurez sin obediencia.Y no habrá obediencia sin renuncia.
14. Priorizar el interés del Hijo por encima del interés personal
El Espíritu está alineando a los que comparten un mismo peso: el propósito del Hijo.
“Pero nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16). En 2026, las alianzas del cielo no serán por conveniencia, sino por propósito eterno.
15. Mantener los ojos en el Señorío de Cristo en tiempos de cambio
El movimiento será inevitable.La transición será continua.El ruido será intenso. Pero la verdad seguirá siendo la misma: “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8).“El Señor reina” (Salmo 93:1).“Su Reino no tendrá fin” (Lucas 1:33).
Quien tenga los ojos en Cristo no vivirá temblando con los cambios, sino afirmado en el trono que nunca se moverá.
Conclusión: un año para volver al centro
Este no será un año para improvisar. Será un año para profundizar.
Un año para priorizar lo eterno, abrazar lo esencial y soltar lo accesorio. Un año para volver a Cristo como centro absoluto.
Que el 2026 nos encuentre:
• menos distraídos,
• más firmes en la Palabra,
• más sensibles al Espíritu,
• más arraigados a la Iglesia,
• más comprometidos con la misión,
• más crucificados al yo,
• más semejantes a Cristo.
No sabemos todo lo que vendrá, pero sí sabemos Quién gobierna el año que viene. Y eso lo cambia todo.

Feliz 2026 yonathan y familia Avanzar y vencer con las herramientas que nos brinda es la manera que estoy aprendiendo.
Gracias profeta Yonathan! Gracias por expresar verdad y ayudarnos a avanzar.